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Esta tarde nos hemos reunido para terminar la catequesis de 5º de primaria y para recordar todo lo que hemos aprendido.
Estamos seguros que lo más importante es tener el alma limpia y llena de paz. Para eso, nos hacen falta unos ojos que vean con el alma.
Padre, qué bonito darte gracias todas las mañanas; acostúmbranos a ser agradecidos, a admirar tus obras en la naturaleza.
Nos hemos comprometido a ser personas alegres y así muchas personas encuentran a Dios en nuestra alegría. También nos hemos comprometido a hacer el bien, a ser constructores de paz, a ser solidarios con los pobres, a luchar contra la marginación, a escuchar a los demás, a estar siempre dispuestos a perdonar y no herir a nadie. Todo lo que nos pase en la vida le interesa a nuestro Padre del cielo: alegrías, fracasos, éxitos, tristezas… Cuando nos hagamos mayores y alguna vez no vayan las cosas mal, confiemos siempre en Dios, ¡porque Tú, Señor eres mi fortaleza! ¡Qué grande es el hombre cuando se reconoce criatura predilecta de Dios! Vamos a guardar este escrito en un sitio donde lo leamos de vez en cuando y conservemos siempre el alma tan bonita como ahora. Y cuando seamos mayores nos acordemos que las personas enamoradas de Dios no envejecen nunca. Clara, Ana, Daniel, Ana, Juan, Salvador y Miguel ( 5º de primaria)
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