Marzo 2011

CredoCreo en Dios
    y creo en el hombre
    como imagen de Dios

Creo en los hombres
    en su pensamiento
    en su trabajo agotador
    que los ha hecho ser lo que son.

Creo en la vida
    Como alegría y  como duración;
    no préstamo efímero dominado por la muerte,
    sino don  definitivo

Hermana María José Carrero María José CarreroQueridos todos:

Ayer la señora Patricia me preguntó: “Madre, ¿Y este problema del tsunami lo tienen ustedes allá en España?”

Me decía que esa noche había podido dormir un poco mejor. A mí no me ha alterado el sueño, pero no puedo negar que sí  me puse nerviosa, especialmente  cuando el Obispo nos llamó para ver cómo estábamos y pedirnos que en todo momento acompañáramos al pueblo. 

El párroco, Padre José, nos llamó a las siete de la mañana. Enciendan la televisión el presidente de la nación está hablando, nos dijo.

Isabel de la TrinidadEl título está inspirado en los escritos de Isabel de la Trinidad. En una época rigorista y penitente como la suya, ella intuyó que la Cuaresma era un tiempo en el que Dios se manifiesta más claramente y, por otro lado, un tiempo en el que el creyente se siente inclinado a responder a un amor desbordante.

En definitiva, esta ha sido la experiencia de todas las religiones cuando celebran sus tiempos especiales: cercanía de Dios y cercanía con los humanos.

“El miércoles entraremos en la santa Cuaresma. ¿Quiere usted que hagamos una Cuaresma de amor?: “Él me ha amado, se ha entregado por mí” (Gal. 2,20). Este es, pues el término del amor: darse, perderse todo entera en Aquel que se ama… Comencemos nuestro cielo en la tierra, nuestro cielo en el amor” (Carta 194).

El rostro de Dios Confieso que nunca me he planteado cuál puede ser el rostro de Dios. Veo que es inabarcable, todo lo comprende y en todo lugar está presente; también en la pequeña parte de jardín que contemplo desde mi ventana, y en la inmensidad del universo, que puedo vislumbrar a través de la misma ventana si levanto mis ojos al cielo.

En los evangelios, el Padre se nos presenta a través de su voz en el Bautismo de Jesús y en la Transfiguración, donde confiesa que “Jesús es el Hijo amado”.

Muchas veces lo vemos en la pintura o escultura como un anciano de cara solemne y larga barba.

Erizos y espinasLa vida y cada hombre y mujer, es un libro cuyas páginas se escriben a diario, a veces con las mismas rutinas día tras día, y otras en cambio con matices vivenciales más intensos y aleccionadores, donde también se escriben nuestras heridas y espinas, de tal manera que, a menudo, llenamos muchas páginas de ese libro únicamente con dolores, los que padecemos y  aquellos que nos causan los demás porque, en realidad, siempre tenemos la sensación de que son los demás quienes actúan mal, no nosotros, algo que nos motiva siempre a escribir  renglones  llenos de lágrimas, de distancias y de enajenaciones, dando únicamente tinta al orgullo y al rencor en lugar de llenarlos de amor y calor humano con bellas experiencias.

Con flores tan hermosas que cualquier oficiosa abeja, puede sacar rica miel 1.-Cada vez que me pongo a leer las obras de S. Juan Bautista de la Concepción,  encuentro algo  que me llama la atención y que además me engancha. Me engancha tanto, que aunque me da miedo  meterme en profundidades  no puedo volverme atrás. Y sigo. Y lo que al principio  me parece un berenjenal, luego descubro que es un jardín ameno, con flores tan hermosas que cualquier oficiosa abeja, puede sacar rica miel. Como os diré, entro con mucho respeto y cariño.

2.-Entre los muchos refranes que me vienen a la mente, hay tres que me han venido  a la mente al comenzar este trabajito que  son pintiparados: Tales son:

Shahbaz Bhatti, asesinado En lo que va de año 2011, han sido asesinados ya, al menos, tres sacerdotes en Colombia, una religiosa en República Democrática del Congo, un pastor protestante en India, un clérigo copto ortodoxo en Egipto, un salesiano en Túnez, otros tres sacerdotes diocesanos en Brasil, México e India y varios laicos en Pakistán.

Uno de ellos, el pasado 2 de marzo, ha sido el ministro pakistaní para las Minorías Religiosas, el laico católico de 42 años Shabbaz Bhatti. Su muerte, todo un magnicidio realizado además con premeditación, alevosía y ensañamiento, ha conmocionado a las comunidades cristianas de todo el mundo y a la opinión pública de bien.

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