Alegría: ResurecciónPor fin, fue la alegría,
la paz indefinible,
vencida para siempre la tristeza,
que queda en el sepulcro,
con vendas y sudarios,
y los guardias dormidos neciamente.
    
La dichosa alegría,
la risa que seduce
que penetra en las almas hasta el fondo,
olvidando las dudas,
las penas, los temores,
las lágrimas, los gritos de la muerte.

Fue la luz, el lucero
que todo lo ilumina
y lo viste de fiesta y primavera,
quedando las tinieblas
vencidas y humilladas
con todos sus poderes y aliados.

Que nadie desespere,
que nadie se deprima,
que nadie se abandone a la tristeza;
removida la losa, el amor ha triunfado,
se ha abierto una puerta a la esperanza.

Los vestidos de luto,
los yugos opresores,
las armas asesinas y guadañas,
la droga traicionera,
serán pasto de fuego, con todos los despojos de la muerte.

Cantemos a la vida,
al niño que ha nacido,
la enfermedad que ha sido superada,
al hombre renovado,
al amor que se impone,
la libertad o el vuelo de palomas.

Alegría: Resurección

Un canto al Sol Ungido,
cuerpo transfigurado,
que difunde su luz y su perfume
a todos los creyentes;
hombres nuevos, primicias
de ese mundo que tanto deseamos.

Se anticipa el futuro,
los tiempos del Espíritu,
abundancia de dones y de frutos:
la paz, la libertad,
la ciencia y el amor,
se regalan a todos sin medida.

Jesús resucitado,
alegra nuestra vida
con tu presencia fuerte y amistosa.

Quédate con nosotros,
venceremos la noche,
con el sol de tu pan y tu palabra.