El silencio de DiosSanto Evangelio según San Lucas 11, 27-28. Sábado 27ª semana del tiempo ordinario. Por: H. Adrián Olvera, L.C. | Fuente: missionkits.org ![]() En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino! Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios) Quiero callar para, en el silencio, poder escucharte. Evangelio del día (para orientar tu meditación) Del santo Evangelio según san Lucas 11, 27-28 En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: "¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!" Pero Jesús le respondió: "Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica". Palabra del Señor. Medita lo que Dios te dice en el Evangelio Reportar anuncios inapropiados |![]() Llama dichosos a los que escuchan y cumplen, es decir, llama dichosos a los que el amor no sólo es una teoría, sino un muy concreto estilo de vida. Parecería una bienaventuranza muy sencilla, sin embargo, requiere mucha radicalidad pues el escuchar implica callar, requiere atención, exige silencio. No se trata de un silencio meramente externo, se trata de un silencio ante las cosas superficiales de la vida, un silencio ante el ruido de los problemas sin importancia... un silencio que me permite conocerme y enfrentarme conmigo mismo… un silencio que me permite encontrarme con Dios. Sólo en ese silencio es como puedo comenzar a distinguir la voz de Dios en mi vida; que me guía, que me consuela, que da seguridad a mis pasos ante los caminos de la vida. Es en el silencio donde descubro lo que Dios quiere de mi vida y, por lo tanto, lo que más me hace feliz, lo que me hace más pleno… donde descubro la razón de mi existir.
Diálogo con Cristo Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama. Propósito Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación. Ante el ruido de mi vida cotidiana, pediré al Señor la gracia del silencio interior para así poder escucharle. Despedida Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. ¡Cristo, Rey nuestro! Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. |
Evangelio de hoyIglesia en Almodóvar del Campo2026-09-06T07:29:56+00:00

