Os damos la bienvenida a la nueva Web de la Iglesia Parroquial «Nuestra Señora de la Asunción», en Almodóvar del Campo. Almodóvar del Campo es un municipio de la provincia de Ciudad Real, Castilla La-Mancha (España). Almodóvar cuenta con un término municipal de 1.206 km2 y está entre los seis más extensos de España.
Nuestra Parroquia pertenece a la Diócesis de Ciudad Real y forma parte del Arciprestazgo de Puertollano.
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Vocatio, la experiencia vocacional de Juan de Ávila
Vocatio es un proyecto pastoral dedicado a dar a conocer la rica figura de Juan de Ávila, especialmente el itinerario de su vocación vivida en Almodóvar del Campo, su pueblo natal.
Queremos poner en diálogo la vocación de Juan de Ávila contigo para animar la búsqueda de tu propia vocación. Para agradecerla si ya la conoces, para que la renueves escuchando la voz del Señor.
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Evangelio de hoy

Jueves, 17 de septiembre de 2026
Lectura del santo evangelio según san Lucas
Lucas 7, 36-50
En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume, fue y se puso detrás de Jesús, y comenzó a llorar, y con sus lágrimas bañaba sus pies; los enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume.
Viendo esto, el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar: “Si este hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando; sabría que es una pecadora”.
Entonces Jesús le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”. El fariseo contestó: “Dímelo, Maestro”. El le dijo: “Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro, cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?” Simón le respondió: “Supongo que aquel a quien le perdonó más”.
Entonces Jesús le dijo: “Has juzgado bien”. Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por lo cual, yo te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque ha amado mucho. En cambio, al que poco se le perdona, poco ama”. Luego le dijo a la mujer: “Tus pecados te han quedado perdonados”.
Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismos: “¿Quién es éste que hasta los pecados perdona?” Jesús le dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado; vete en paz”.







