Marzo 2008

Noria¿Qué ha quedado en el sentimiento y en el modo de vivir de los que han participado en la Semana Santa?

Para quien  cree con todo el corazón   en el contenido espiritual de esta Semana, queda el mensaje hondísimo que celebra la Iglesia: Dios hecho hombre, unido a la existencia de cada hombre por su encarnación, también llena de sentido  nuestra vida con su muerte y resurrección.

ImageVivimos en un mundo de muerte. La vida  del hombre  está a merced de mil formas de muerte: física, psíquica, espiritual. Y nos  podemos acostumbrar a la muerte a base de tantas  guerras, hambres, accidentes, atentados.

Deberíamos rebelarnos a que siga habiendo tanta muerte, y, de modo especial, nosotros  que  creemos que la muerte ha sido vencida, que Jesucristo es la resurrección y la vida y que hemos sido bautizados en su resurrección.

NubarronesHace unos días, después de mucho tiempo de no vernos, hablé con una mujer con quién solía mantener conversaciones distendidas sobre la gente, la vida...cosas trascendentales sobre las que muchas veces soltábamos amarras sin ir más allá de un puro y simple desahogo.

Me la encontré ayudando a su hijo en la tienda familiar como solía hacer tiempo atrás, cuándo aún no había perdido a su hija de cáncer y su cotidianidad tenía un sentido más alentador para ella a pesar de sus particulares achaques de salud.

Resurección La muerte y resurrección de Jesús se celebra en Semana Santa.

Jesús murió en la cruz para salvarnos a todos nosotros.

Sufrió mucho porque le azotaron, le pusieron una corona de espinas y le clavaron en una cruz hasta que murió.

Cuando Jesús murió, al tercer día resucitó.

Cuando la gente vio que había resucitado, se pusieron muy contentos, vieron que era un milagro y que de verdad era Hijo de Dios.

Jesús resucitó para ayudarnos ahora a todos.

1.- Felices los que habéis optado por Jesús como amigo y compañero de camino, porque diréis a los ateos: ¡Qué gozada os estáis perdiendo!

2.- Felices los muchachos y muchachas que en vuestras decisiones y proyectos de vida partís de la dignidad de la persona y sus derechos, porque seréis jóvenes éticos.


Porque es tarde, Dios mío,
porque anochece ya
y se nubla el camino;
porque temo perder
las huellas que he seguido,
no me dejes tan sola
y quédate conmigo.

ImageEn el anterior artículo hablamos de la cultura actual, que ha generado el “hombre sin vocación”. Frente a esta situación se propone el reto de crear una nueva cultura vocacional, con unas características muy definidas, que hoy son más necesarias que nunca, para que surjan nuevas vocaciones cristianas, sacerdotales y consagradas.

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