04 Enero 2009
Carlos Baos Galán
El tiempo, ese cronómetro
que, impasible, deshace incluso a las estatuas,
que desarbola tus expectativas
y corre sutilmente corrompiendo
la flor de los ensueños terrenales...
El Tiempo, convertido en un espejo
que refleja el engaño de no reconocerte,
en tanto la ansiedad con que te embruja
impide que contemples
nuestro existir igual que a una vasija
que hay que beberse y, a la vez.
llenar hasta los bordes poco a poco...
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