Noviembre 2010

Calentando la esperanzaComienza otro año el Adviento, el tiempo de  la esperanza y la apertura del alma al Señor que viene, que está a nuestra puerta y llama para nacer un poco más en cada uno y en el mundo, para cambiarnos y renovarnos.

Mirando a Quien viene y quiere “encarnarse” algo más en nuestras vidas, reavivamos la virtud sencilla y profunda de la esperanza durante cuatro semanas antes de Navidad. 

Esperanza es vivir con ilusión, optimismo; es avivar la  oración, la escucha y la atención al Dios invisible  que está viniendo; es  caminar espiritualmente, abandonando también nuestras perezas, cansancios, rutinas, egoísmos…

“Estoy a la puerta y llamo” (Apoc. 3,20) Comenzamos un nuevo Adviento en nuestra vida de fe.

Esto significa una nueva llamada del Señor.

José y María llamaron a las puertas de Belén buscando un lugar para  colocar al Niño que iba a nacer. No hubo lugar y tuvo que nacer en un pesebre.

Hoy, en este Adviento llama  a las puertas de nuestro corazón.

¿Lo encontrará abierto, dispuesto a la escucha y al diálogo?

Es cierto que el Señor llama en cada momento de nuestra vida, pero en este tiempo  de Adviento reitera sus llamadas.

Sor Isabel de la Trinidad. Experiencia de Dios en su vida y escritosMuchas personas han abandonado las iglesias institucionales por falta de interioridad. Estos mismos creyentes se acercan con simpatía a la Nueva Era porque aprecia los caminos de la vida interior.

Sin embargo, el cristianismo tiene una rica herencia en este sentido, ignorada por las mismas iglesias. Aquí tendrían un papel irremplazable los místicos que se han hecho presentes a través de los tiempos.

Entre ellos sin duda ninguna podemos encontrar a Isabel de la Trinidad. ¿Cuáles serían sus orientaciones para estos nuevos creyentes que se sienten fascinados por el mundo del silencio, la interioridad y la nueva sensibilidad?

Una realidad muy sencilla: una sana interioridad. Este mundo interior está relacionado profundamente con una persona: Jesús.

Georg Friedrich HändelSi Bach era un provinciano, un alemán que nunca salió de Alemania, su gran contemporáneo Händel era un cosmopolita, un hombre de mundo, una figura independiente, uno de los primeros grandes compositores que fue también un hombre de negocios de la música.

Händel era un hombre que ganaba y perdía fortunas con sus empresas musicales, uno de los mejores organistas y ejecutantes de clavicordio de su tiempo, un hombre amable, generoso, que tenía una fe sencilla.

Llegó a Londres e impresionó profundamente a la ciudad. Eso no era fácil en aquellos tiempos. El Londres de Händel contaba con una colección de ingenios, literatos, poetas, ensayistas, político y cortesanos que convertían a la ciudad en uno de los grandes centros intelectuales de Europa.

ESTAMOS EN TIEMPO DE ADVIENTO En adviento los cristianos nos preparamos para recibir al Niño Jesús, dura cuatro semanas y llega la Navidad.

En estas cuatro semanas los cristianos intentamos prepararnos bien, ayudamos a los compañeros, no protestamos tanto,  ayudamos   más   en  casa, somos    más solidarios    y no podemos olvidarnos de otros niños que,  por pobreza o enfermedad, no pasarán una Navidad muy feliz.

Pues, cuando acaba este tiempo de adviento ya estamos preparados para recibir al Niño Jesús con mucho amor.

Hna. María José Carrero ViñasQueridos amigos de Almodóvar:

Con mucho gusto al llegar estas fechas navideñas y con la invitación de D. Tomás, todo hay que decirlo, me hago viva desde este continente americano. Cuando llegué hace dos años  a estas tierras nunca me imaginé que me iba a encariñar de esta manera con estas gentes. Por el honor a la verdad, hubo unos meses en los que estuve un poco rebelde, pues mi corazón todavía permanecía en gran medida en África; me costaba traerlo todo a Ecuador.

El tiempo, las vivencias diarias, y como no, el amor de Dios por mí y por todo lo que me rodea me están cambiando totalmente y ahora vivo unos momentos en los que me siento plenamente misionera: canal de la luz y amor de Dios para mis hermanos y hermanas. Este es el mayor regalo de Dios y lo estoy disfrutando plenamente aquí.

  • LA IGLESIA EN LA QUE YO CREO…Para obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y, sobre todo y en especial, para los que ocupan, anónimamente, los bancos del templo…Ellos desempeñan los cargos más importantes; ellos son el rostro favorito de la Iglesia; ellos son “los pastores de a pie” que evangelizan con el ministerio de la sencillez y los últimos puestos; ellos son los auténticos transmisores de “la homilía de Dios.”
  • Creo en la Iglesia de Mateo (Mt 9, 9-13). En la Iglesia de aquellos que se sienten pecadores (¡qué necesidad tienen los justos!). Una Iglesia misericordiosa y no una Iglesia limosnera, de cestillo y lamparilla.
  • Creo en la Iglesia de los que no se consideran (o no consideramos) Iglesia (Mt 5, 43-48). La Iglesia de “los malos de la película.” Porque una Iglesia que sólo acoge y ama a los buenos… ¡qué merito tiene! Eso también lo hacen los publicanos y paganos…

Más artículos...

Pág. 1 de 2

Inicio
Prev
1