El próximo año, másAhora miramos hacia adelante.

Es que Dios no se cansa de regalarnos. Nos quiere dar otra vez 365 días, 365 talentos, 365 oportunidades de crecer, de crear, de ser felices en el amor.

El próximo año, un Todavía:

  • Todavía tendré ocasión de querer a los que no me gustan.
  • Todavía pondré ilusión en realizar el trabajo de cada día.
  • Todavía experimentaré la gratuidad de Dios.
  • Todavía aprenderé a ser humilde recordando la familia de Nazaret.
  • Todavía podré reaccionar ante la injusticia, y hacer mío el dicho evangélico: “La Verdad os hará libres”.
  • Todavía sembraré la paz en mi entorno, sabiendo que esta paz nace en mi corazón.
  • Todavía, Señor, seguirás actuando en mi vida para conseguir que, si no puedo cambiar el mundo, será importante que el mundo no me cambie a mí.
  • Todavía, Señor, estarás en la marginación y el sufrimiento, para que yo pueda verte.
  • Todavía creo, Señor, que tú me quieres, a veces a pesar mío
  • Todavía, Señor, los 365 días del próximo año me darás la oportunidad de practicar la Ley del Amor.

Gracias, Señor, porque tú, cada día, en el próximo año, siempre seguirás creyendo en el ser humano.

El próximo año, másSon, como ves, diez Todavías.
  
Pero tú puedes continuar indefinidamente:

  • Todavía puedo despojarme un poco mas de cosas que me sobran y compartir mejor. ¡Dichosos los pobres!
  • Todavía puedo ser más sufrido y paciente con mi hermano v conmigo mismo. ¡Dichosos los sufridos!
  • Todavía puedo estar más cerca de los que sufren. ¡Dichosos los que lloran!
  • Todavía puedo ser mejor profeta de la justicia. ¡Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia!
  • Todavía puedo ser más entrañable y compasivo, más cercano y cordial. ¡Dichosos los misericordiosos!
  • Todavía puedo limpiar más mi corazón y llenarlo de luz y de Espíritu. ¡Dichosos los limpios de corazón!
  • Todavía puedo construir y sembrar más paz y reconciliación. ¡Dichosos los pacíficos!
  • Todavía puedo dar más la cara por los pobres y los inocentes, aunque me la partan. ¡Dichosos los que padecen persecución por la justicia!
Y todavía puedo terminar ese proyecto, hacer esa visita, acercarme a esa persona, escribir esa carta, superar ese defecto o dependencia, mejorar mi carácter, cultivar más mi fe, aceptar ese compromiso, dar más de mi tiempo, sonreír más, confiar más, esperar más, amar más...