Por qué estoy en contra del aborto
Siempre he creído, y hoy, con la madurez que me dan los años, lo creo aún con más convicción, que todo ser humano viene al mundo con una semilla que sembrar y germinar.
Es tal vez una generalidad pensar así si consideramos que muchas personas nacen y crecen en la pobreza y pasan su vida viviendo en la calamidad hasta que mueren.
Santa Teresa admiraba la conversión pública de San Pablo, la Magdalena y San Agustín.
¿Cómo debemos ser los cristianos? ¿Cómo tenemos que comportarnos en una sociedad como la nuestra? ¿Cómo debemos rezar y hablar en los "tiempos tan recios" que nos toca vivir?
Me siento tan confusa como cuando era una adolescente. Qué difícil es, para algunos, saber hoy en día qué está bien y qué cosa está mal.
"Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David, el nombre de la virgen era María" (Luc.1, 26)
Cada año, con ocasión de la Cuaresma, la Iglesia nos invita a realizar una sincera revisión de nuestra vida personal y eclesial a la luz de las enseñanzas evangélicas, no sólo para crecer en coherencia moral, sino para que la vida del Resucitado que llevamos dentro todos los bautizados crezca y se desarrolle en nosotros. Sólo así podemos celebrar la Pascua como un verdadero paso de la muerte a la Vida.
Nuestro Patrono y paisano S. Juan de Ávila tenía un cariño especial a la Semana santa. Vamos a recoger algunos de los muchos textos que tiene y en los que se prueba lo que decimos: