La Santidad
Sebastián Catalán2014-11-30T10:11:00+00:00
Un hecho de la mayor transcendencia en mi vida y en el que pienso poco es el de la necesidad, que tengo, de ser santo.
Parece que la santidad es una llamada que Dios hace a unos pocos escogidos y, por tanto, fuera de mi alcance.
Pero, ¿qué es realmente la santidad?
Pienso que es una vida de tal manera vivida que nos hace disfrutar, durante una eternidad, de la presencia de Dios, inmersos en su Amor, en compañía de un número incontable de personas que alcanzaron la santidad.
Lo primero que puedo plantearme es si Dios tiene rostro y, si lo tiene, dónde puedo encontrarlo.
El 29 de mayo de 1552, domingo infraoctava de la Ascensión, predica así San Juan de Ávila:
He querido comenzar este nuevo curso con una bonita historia sobre una preciosa sonata que todos los pianistas hemos tocado en nuestro repertorio.
Indudablemente Jesús es el auténtico y único camino hacia el Padre; pero, superpuesta a Él, aparece María como el sendero seguro para marchar junto al Hijo; quien busca a María necesariamente encontrará a Jesús.

Jesús, en el Evangelio, me da un mensaje muy claro, debo pedir al Padre todo lo que necesite con la seguridad de ser escuchado: “Pedid y se os dará…”; luego, añade que el Padre se preocupa de dar de comer a los pájaros y viste a las flores del campo; y añade que, con mucha mayor razón, me atenderá a mí.
En este artículo, me gustaría agradecer y felicitar la labor que sigue realizando ese grupo de amigos que, a pesar de la dificultad de no tener a su querido maestro Pascual, siguen reunidos manteniendo esa bonita tradición que tenemos en Almodóvar: la preparación de la Navidad con sus Misas de la Virgen.