¡Danos, Señor, una existencia Pascual!
Juan Carlos Torres2015-03-31T20:22:00+00:00
Comenzamos la semana más importante del año cristiano. En ella conmemoramos y actualizamos la Pascua del Señor: su ofrenda redentora en la cruz y el triunfo de su Resurrección.
La Pascua de Jesús es un solo acontecimiento realizado en tres actos, precedidos por el pórtico anunciador del Jueves santo, que son los que constituyen la dinámica del Triduo Pascual: El viernes santo de la ofrenda de su vida en cruz. El silencio y el vacío del sábado santo preñado por la esperanza de que se cumplirá su promesa de resucitar. Y la explosión del Domingo que anuncia su vida nueva y eterna, que, este año, manifestaremos también en la calle procesionando la imagen de Jesús Resucitado.
Hace una semana celebrábamos la fiesta del Corpus Christi.
Cada año, con ocasión de la Cuaresma, la Iglesia nos invita a realizar una sincera revisión de nuestra vida personal y eclesial a la luz de las enseñanzas evangélicas, no sólo para crecer en coherencia moral, sino para que la vida del Resucitado que llevamos dentro todos los bautizados crezca y se desarrolle en nosotros. Sólo así podemos celebrar la Pascua como un verdadero paso de la muerte a la Vida.

En unas semanas estaremos celebrando la gran fiesta de pascua, que es el centro de la vida cristiana. La Pascua –paso- da nombre al acontecimiento fundamental de nuestra salvación: el paso de Jesús de la muerte a la resurrección. Una muerte que limpia, redime y salva, y una resurrección que hace eterna esa salvación y la trae hasta nuestra actualidad a través del Espíritu del Resucitado.
Desde la parroquia deseamos felicitar la pascua de resurrección a todas las familias de Almodóvar, especialmente a los enfermos, a los ancianos y a quienes no pueden sumarse a las celebraciones y a las actividades de la parroquia.
Nos acercamos a la fiesta de la Pascua en este Año Jubilar que tiene como centro reavivar la fe y el testimonio por medio de la conversión a Cristo. No es difícil encontrar similitudes entre esta espiritualidad del Jubileo y el tiempo de Cuaresma, así como respecto a la finalidad de ambos: ¡Que Cristo resucitado reavive nuestras vidas!.
La muerte y pasión de Jesús acabó en Pascua gloriosa de Resurrección. Si Cristo no hubiera resucitado, "una inmensa miseria se apoderaría de los hombres", afirmaba S. Agustín.
La Resurrección de Cristo es para nosotros una fuerza liberadora. Sentir en lo hondo del alma la presencia de Cristo es un regalo que nos enriquece espiritualmente y amplia el horizonte de nuestra mente.