Vocación de Santa Teresa
Germán García Ferreras2015-01-31T20:13:00+00:00
No le fue fácil a Santa Teresa conocer cuál era su vocación. Tampoco le fue cómodo y placentero llevar a realidad la llamada de Dios.
Los capítulos III y IV del Libro de la Vida nos manifiestan la gran lucha que tuvo con el demonio, y nos dice:
"Estuve año y medio en este Monasterio de Santa María de Gracia, de las Madres Agustinas. Comencé a rezar muchas oraciones vocales y a procurar con todas las monjas me encomendasen a Dios que me diese el estado en que le había de servir, mas todavía deseaba no ser monja, que éste no fuese Dios servirme de dármele, aunque temía el casarme".
Dios nos ha hecho dos grandes regalos: la fe y la libertad.
Antes de hacer unas reflexiones, veamos un bello texto del santo papa Juan Pablo II, sobre el Carmelo:
¿Cómo debemos ser los cristianos? ¿Cómo tenemos que comportarnos en una sociedad como la nuestra? ¿Cómo debemos rezar y hablar en los "tiempos tan recios" que nos toca vivir?
En tiempos de Juan de Ávila el movimiento oracional era muy intenso y llenaba todos los estratos de la sociedad y de la Iglesia en España. La oración era un tema de la calle y de los templos. Era un siglo pletórico de oración y vida espiritual. Lo mismo podríamos decir de sus Cartas.

Amiga/o, el arte de ser feliz… Complicado, ¿verdad?
La familia es el ambiente natural y privilegiado para la educación. Es como una Iglesia doméstica, en la que los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos.