Marzo 2011

Agustina Arriaga Fúnez con su marido Robustiano Despertando recuerdos de nuestro pueblo…

Robustiano, esposo de Agustina, nos recibe en su casa al  atardecer unos días atrás. Nos invita a entrar, guiándonos hasta el saloncito donde nos espera nuestra protagonista. Está sentada cómodamente en su sillón y conectada al oxigeno que necesita para ayudarle a superar su fatiga.

Nos recibe con su enorme simpatía y cariño, cualidades que posee a raudales. Con un gesto rápido, se retira el oxigeno, que no se vuelve a poner.

Nos enseña su cuaderno en el que escribe cada vez que le viene el deseo.

Todas las paredes de su estancia dan testimonio del gran valor y amor a la familia. Testigo de ello, el gran número de retratos. El más antiguo, el de los padres de Agustina. En otro ángulo, el de Robustiano en la mili. Al lado, formando pareja, el de Agustina, siendo una jovencita.

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